miércoles, 8 de julio de 2015

DIA 1. Hola soy disléxico y no paro de temblar.

DIA 1 Hola soy disléxico y no paro de temblar. Será por leer tanto a Ortega y dormir en el suelo. Nuestra aventura comenzó en el avión donde descubrimos lo mucho que nos mirarían en nuestro viaje. Pensando en los grandes éxitos de películas como “con manubrios y a lo loco” y “el señor de los manubrios”, “el hombre que susurraba a los manubrios”…
La recepción del aeropuerto fue estupenderrima, con carteles y todo, incluso nos pusieron a una cooperante más porque éramos 13 y que era un número muy feo. Parece ser que la buena moza se equivoco de día y en lugar de venir con su grupo pues vino sola y llevaba allí todo el día esperando que la recogieran. En cosa de una hora, atravesamos la capital por el malecón (o locaza) y llegamos a San Cristobal. Al llegar al CESA, nuestra actual residencia, estaba esperándonos Raul’s family unos soletes!!!! Con la cenita preparada y todo organizadísimo. Tras una noche de constantes gallos cacareando música de fondo y ruidos completamente nuevos para nosotros amanecimos sin saber muy bien donde estaban nuestros cuelpos, ah, si en el suelo. Hay camas pero dan calor. El primer día fue una toma de contacto. Una primera reunión en la parroquia nos hizo ver que aquí las cosas van como a cámara lenta y en cambio tú tienes la sensación de moverte a la velocidad de los de cine mudo. De la reunión sacamos claro que todo estaba claro y tras jugar al presi presi y al manicomio con nuestros nuevos compañeros a looooos recados. Borja y Raul llevaban toda la mañana para conseguir los teléfonos y cambio de euro a pesos y aun así no nos quedó otra que esperarles en triple fila en Aniceta (la furgoneta) cociéndonos bajo un sol casi perpendicular con la consiguiente insolación o cocción a fuego lento, Oliver casi se nos derrite. Y encima con el único entretenimiento de ver al wachimán (guardia de seguridad) con su gran trabuco poniéndonos ojitos desde el otro lado de la acera. De ahí a La Sirena a realizar la primera gran compra. Que digo grande ….. inmensa. Y enseguidita a comer por que por la tarde teníamos que ir a mirar / primer visatazo la zona donde estaría la obra en la que seguramente trabajemos. La capillita, bueno cuando la acaben, es de hormigón y bloque y descubrimos el pilar más importante: la botella de ron que se quedó petrificada en el cemento seguramente a mitad de la construcción en un ataque de sed de los obreros… ¡camarero, anulemeló! Después tuvimos la oportunidad de ir a una playa en la que pegaba un sol enorme (ya noche cerrada), y en la que no había ningún elemento cortante, (piedras como bisturíes laser), basura flotante (han equivocado el lugar donde poner el punto limpio o algo pasa aquí)… y donde después de todo, conseguimos que la mayoría se bañara. Y nuestra dislexia sigue aumentando…Saludos de los cochinotes!

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