jueves, 16 de julio de 2015

DÍA 8

PIPIPI PI PI PI El maravilloso despertador de Raúl hizo que nos despertáramos de muy buen humor (ironía mode on), nos tomamos un café o un sobrino rápido y nos pusimos en camino dirección Salto del Jimenoa. Terminamos de desayunar en el Valle de la Vega con una cagada que no fue de ángel y por fin llegamos al río Jarabacoa. Mientras Aniceta intentaba subir por la interminable cuesta a tercera y descubriéramos el lado gitano y la Shakira interior de Ángel, teníamos delante a la camioneta Dahitsu, aparcamos a Aniceta y nos pusimos a andar por los puentes de 5 personas europeas máximo o lo que equivale a 3 DOMINICANAS. Después de hacer el manatí y que Itzi hiciera malabares para salvar la crema, descubrimos unas cuevas submarinas, el trono de hierro del hidromasaje y Raúl descubrió una teta de una de nuestras viajeras, este padre es un santo.
Tras vaguear un poco dejamos la sandía en el agua, mientras comíamos tranquilamente perdimos la sandía de vista y nuestro querido padre Raúl hizo un milagro y sacó la sandía de la roca. Recogimos el tenderete cuando comenzó a llover y de vuelta a Aniceta jugamos a los topos locos con nuestras cabezas y los baches mientras dormíamos “plácidamente”. Una vez en casa nos estábamos duchando cuando la cocina se inundó y Ángel se brotó pero Gladis nos ayudó a parar la catástrofe. Fuimos a un concierto parroquial a movel el esqueleto y por fin Javi bailó, bailó mal pero ganó sus periódicos y el amor de Ashley a parte del de otras mujeres. La cena fue muy currada y nos tomamos al hijo de tu hermana. Buenas noches chapapollos, si sobra, mañana mas.

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